Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

Fuiste Abusado Sexualmente

Si tú fuiste víctima de abuso sexual,
o deseas ayudar a un amigo(a) que fue abusado sexualmente.
Sigue los pasos que a continuación te damos.

1. Entender
Dios no te mira con desprecio porque has sido abusado(a) sexualmente. Él sabe que no fue tu culpa. Él no está desilusionado de ti o enojado contigo por la manera en que te trató esa persona. Él te ama y esta experiencia tuya le duele también. Él desea aliviar tu dolor y tiene todo el poder para hacerlo.

Lee como Dios se siente tan triste y angustiado cuando un hijo suyo sufre, que ÉL mismo viene a tu rescate.
"De todas sus angustias Él mismo los salvó; no envió un emisario ni un ángel. En su amor y misericordia los rescató; los levantó y los llevó en sus brazos como en los tiempos de antaño." (Isaías 63:9).

Jesús te ofrece descanso (Mateo 11:28). "Vengan a mí todos ustedes que están cansados y agobiados, y yo les daré descanso"

Lee ahora Hebreos 4:15-16. "Porque no tenemos un sumo sacerdote incapaz de compadecerse de nuestras debilidades, sino uno que ha sido tentado en todo de la misma manera que nosotros, aunque sin pecado.16 Así que acerquémonos confiadamente al trono de la gracia para recibir misericordia y hallar la gracia que nos ayude en el momento que más la necesitemos." Dios está dispuesto y esperando ayudarte en los momentos difíciles. Cultiva una relación profunda con Dios (a través de la oración y Su Palabra) y depende de él para tu fuerza y ayuda.

2. Contarlo
Es muy importante que te sientes con tus padres tan pronto como sea posible para contarles acerca lo que has sufrido y comiences a buscar la ayuda de ellos.

Si quien abusa de ti es uno de tus padres, cuéntale a tu líder o a un pastor que te pueda guiar. Aquí hay algunos pasos que puedes seguir:
a) Decide si quieres que alguien vaya contigo: Quizás te sientas más seguro al conversar con tus padres si alguien te acompaña.
b) Establece un momento para conversar, lo más pronto posible: Encuentra un momento y un lugar para reunirse que sea libre de interrupciones y distracciones.
c) Sé sincero: Ve derecho al punto. Dejar muy en claro que has sido víctima de abuso sexual.
d) Pídeles ayuda: Expresa y explica cómo te sientes. Pide consejos y oraciones para buscar ayuda de un consejero cristiano. Y que te ayuden a denunciar el abuso a las autoridades correspondientes para estar seguro de que el abuso no vuelva a repetirse contigo u otras personas.
e) Termina orando: Pídeles que se unan a ti en un tiempo de oración. Pídanle a Dios por su dirección y ayuda. Saber que tus seres amados están contigo te ayudará a sobrellevar el peso.

3. Deja la responsabilidad donde pertenece. No te culpes por lo que otra persona te hizo. Tú eres la víctima. No es tu culpa.

4. Vuélvete a Dios como la única fuente de tu recuperación. Dios no es la causa del abuso sino la solución al trauma provocado (Salmo 18:2-6).

5. Permítete a ti mismo lamentar. No niegues tus sentimientos, enfréntalos, exprésalos y entiéndelos a través del consuelo y ayuda de aquellos que te aman.

6. Busca la compañía de Dios. Busca y mantén una cita diaria con Dios a través de la oración y la lectura de la Biblia.

7. Busca la ayuda de otras personas. Pasa tiempo con aquellos que te aman de verdad y desean ayudarte a través del proceso de recuperación: padres, líder o pastor, amigo, etc.

8. Acepta que la recuperación tomará tiempo. Puede ser doloroso y tomará tiempo, pero si sobreviviste al abuso, puedes superar el trauma de la recuperación con la ayuda de Dios.
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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