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Como Ayudar A Quién

Está Desanimado

Lectura Bíblica: 1 Reyes 19:1-19
Sientes que estás pasando por un momento difícil y que nada de lo que haces vale la pena. Ahora aprenderemos qué hacer en esas ocasiones en que el desánimo quiere destruirte.

1. Todos padecemos tiempos de desánimo
Elías fue un hombre sumamente poderoso en Dios, hizo cosas grandes, movió la mano del Señor como muy pocos lo han hecho y a pesar de todo esto, pasó un tiempo de “desánimo”. Después de realizar un poderoso milagro en el Monte Carmelo al demostrar públicamente ante los profetas de Baal quien era el verdadero Dios; después de destruir a estos cuatrocientos cincuenta profetas y hacer que lloviera después de años de sequía. Lejos de obtener el reconocimiento del pueblo, lo único que consiguió fue el enojo de Jezabel quién lo amenazó con quitarle la vida. Elías se asustó y huyó para salvarse. Cuando llegó a Beerseba en Judá, dejó allí a su criado y anduvo todo un día más en el desierto. Al final, tan cansado ya no podía dar un paso más y se sentó a la sombra de un árbol y dijo “Quiero morirme” y oró “estoy harto” “Jehová quítame la vida y luego se acostó y se durmió”.

Esa parte de las Escrituras nos enseña que hasta los siervos de Dios más poderosos se han desanimado y han deseado alguna vez acabar con todo.

2. Todo pasa
Muchas veces el desánimo hace que veamos las cosas mucho peor de lo que son, nos sentimos solos, sentimos que no servimos para nada hasta nos vemos más feos en el espejo. Debemos entender que el desánimo es solo una emoción pasajera causada por la frustración de no alcanzar un objetivo o de no ser recompensados por nuestro esfuerzo, entre otras cosas y que no debemos tomar decisiones importantes en esta etapa y que seguramente será incorrecta.

Dios sabía que Elías estaba desanimado. Sabía que Elías necesitaba ayuda. Después de dejarlo dormir un rato, le envió a un ángel que le dijo: “Levántate y come”.
Fortalecido caminó durante 40 días y 40 noches hasta llegar al Monte Horeb donde le dijo a Dios “Me he esforzado mucho por ti. Tu pueblo no se ha vuelto a ti. Yo soy el único que queda y ahora quieren matarme”. Lo mejor que puedes hacer en tiempo de tristeza es desahogarte. Habla con Dios, abre tu corazón y dile todo lo que sientes.

3. ¡Anímate! No estás solo
Dios le dijo a Elías que se parara en la montaña porque Él pasaría por allí. Elías obedeció y un viento recio descendió de la montaña, luego un terremoto la sacudió y por último un fuego la arrasó. Pero Dios no estaba en ninguna de estas cosas. Entonces el Señor habló a Elías con voz suave y apacible, volvió a escuchar todos sus problemas y luego le mostró todo lo que debía hacer y todo lo que iba a pasar, además le mostró que no estaba solo, que habían siete mil personas que todavía servían a Dios.

Al igual que Elías, tú no estás solo tienes al creador de la vida a tu favor. Él te ha dicho que estará contigo hasta el fin del mundo. Además tienes a tus padres, hermanos, amigos, etc. La próxima vez que pases un tiempo de desánimo recuerda estos consejos:
* Tú vales porque Dios así lo dijo, lo que los demás quieran hacerte creer no importa.
* Deja de pensar tanto en lo malo que pudieras haber hecho.
* Busca el consejo de cristianos maduros.
* Descansa, aliméntate bien y toma agua.
* Sobre todas las cosas busca a Dios en oración, alabanza y su palabra. Verás que muy pronto las cosas te parecerán diferentes pues entenderás lo que dice Salmo 43:5
¿Porque te abates, oh alma mía, y porque te turbas dentro de mí?
Espera en Dios ¡Por qué aún he de alabarle, salvación mía y Dios mío!
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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