Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

¡Anímalos!

¿Eres líder de adolescentes o jóvenes? Hay dos cosas que necesitas saber
1) El mundo está lleno de cosas y lugares que los desanima.
2) Que tus chicos están hambrientos, desesperados por ser animados.

Recuerda que en la adolescencia tratamos de encontrar nuestra identidad, y cometemos errores, y es allí cuando hemos necesitado del cariño de un amigo que nos levante. Pero, lo más común en esos momentos es toparnos con culpa, verguenza, palabras que nos ridiculizan, sarcasmo, etc. Y es que uno de los problemas de los seres humanos es que prefieren lastimar a otros para sentirse bien consigo mismo. ¡Pero tú tienes que ser diferente!

No te puedo decir o explicar el impacto que puede provocar en la vida de las personas algunas palabras. Algunas de ellas -para bien o para mal- pueden ser recordadas toda la vida. Nuestra meta en el liderazgo es traer a la vida de los muchachos palabras que los sanen, así como el Señor nos ha sanado a nosotros. Así que hay te van cinco tips para que comiences a animar a tus chicos.

1. Felicítalos cuando hagan algo bien. ¡Obsérvalos! Verás que no te tomará mucho tiempo para encontrar algo para felicitarlos e incluso para animarles a hacerlo mejor. Con palabras, celebra eso bueno que están haciendo.

2. Que tu respuesta automática sea ANIMAR. Tenemos que reconocer que no a todos se nos facilita dar palabras de ánimo. Algunos lo traemos por naturaleza, pero podemos aprender. Examina tus respuestas típicas a las personas que te rodean. ¿Será que necesitas cambiarlas? Practica y vuelve a hacerlo hasta que ANIMAR sea parte de tu naturaleza. Recuerda: podemos aprender a ser positivos.

3. Ora pidiendo al Señor oportunidades para animar a tus chicos. Nuestra visión de nuestros adolescentes cambia cuando comenzamos a hablarle a Dios acerca de ellos, y es que es entonces cuando comenzamos a verlos como Dios los ve: amados y llenos de promesas y potencial.

4. Decídete a cuidarlos y no a criticarlos. Lo más fácil para el ser humano es la crítica, pero para emitir una crítica no hay que ser tan inteligente. Requiere mucho más esfuerzo mental el pensar cómo cuidar verbalmente a los demás. Cuando nos esforzamos por cuidarlos, podemos abrir más fácilmente sus corazones y sus ojos, y esto al final nos ayuda mucho más a nosotros que a ellos mismos, porque nos hace una mejor persona.

5. No te quedes en lo superficial. Un ejemplo, tonto pero que da al punto de lo que trato de explicar es tratar de animar a alguien diciéndole: "Ei que bien luce tu piel blanca cuando le pega el sol".
No debemos quedarnos en cosas superficiales para poder animar a alguien. Debemos profundizar nuestras relaciones con los chicos, de tal forma que nuestras palabras sean significativas. Quizás ya comenzaste a decirle que bien se viste, es un comienzo, pero no podemos quedarnos allí. Hay que movernos de ese punto a ver su carácter, su persona, debes comenzar a ver lo que el Señor ve dentro de ellos para que las palabras de ánimo transforme sus vidas.

OJO: Hay momentos en que los chicos deben ser confrontados por lo malo que están haciendo. Pero sin duda, cuando existe una relación en la que te esfuerzas por animarlo, y él lo sabe. La confrontación para que cambie algún área de su vida se facilita, además que es más efectivo, porque entiende que lo haces por su bien, siempre ha visto que le animas a ser mejor.

Recuerda: nuestro mundo está plagado de situaciones y personas que el enemigo ha puesto para desanimar a nuestros chicos. ¿Que están recibiendo de ti? El día de hoy oro para que tengas oportunidad de ANIMAR por lo menos a uno de tus chicos.

** Idea Original: Doug Fields (YouthMinistry.com)
Julito Julito Author

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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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