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Tres Niveles De Oración

Tres Niveles De Oración
¿Cómo Orar? ¿Es sólo pedir o es sólo agradecer?
Descubre tres niveles de oración que he descubierto en mi experiencia personal con el Señor

Estén siempre contentos. Oren en todo momento. Den gracias a Dios en cualquier situación, porque esto es lo que Dios quiere de ustedes como creyentes en Cristo Jesús. (1 Tesalonicenses 5:16-18)

¡La oración! Creo que es uno de esos temas en el que se puede saber mucho, y alguno suponen que todo, hasta que lo vives y descubres cosas nuevas. Y es que ahora los que somos hijos de Dios sabemos que “orar es platicar con el Padre Celestial”. Entendemos que la oración es la forma que tenemos para poder comunicarnos y estar en comunión con nuestro precioso Señor.

En mi vida he visto como he ido avanzando en mi nivel de oración. Al principio recuerdo que mi nivel de oración era sólo pedir. Y lo bueno es que en Filipenses 4:6 descubrí que eso es bueno, hay que exponer nuestras necesidades a Dios, aunque Él ya las conoce, pero a que bien se siente desahogarse. Recuerdo que me ayuda mucho el tener un lista de peticiones para cada vez que ore. El problema que tenía era que no veía resultados inmediatos, y entonces me desanimaba mucho, y muchas veces estuve tentado a ya no seguir orando. Pensaba: “Ha de estar muy ocupado el Señor atendiendo las peticiones de quienes sí están muy bien como el pastor”.

Pero bueno, fui mejorando y llegué al nivel dos de oración. Me dejé de estar solo pidiendo y pidiendo y mi oración se volvió más personal. Descubrí una nueva dimensión a través de la oración. Un día se me ocurrió dejar de pedir, y comencé a hablarle de las cosas que me pasaban, de mis temores, de mis dudas, de cuánto le agradecía lo que estaba pasando en mi vida, de lo que estaba haciendo en mi familia, de las personas que me habían ofendido y lastimado. Ahora ya disfrutaba su compañía, a veces no tenía nada que decir pero allí me quedaba en silencio. Y me sorprendí porque aprendí a escuchar a Dios.

Algo que aprendí en ese tiempo fue a caminar e ir platicando con el Señor. Como disfruto en ocasiones salir y caminar al tiempo que voy platicando con el Señor. Es que pasé de la “obligación” de orar, a realmente desear platicar con el Señor. Entonces comprendí porque mi relación con Dios es de 24 horas al día. Mis momentos de oración se volvieron muy especiales además de ser muy importantes. Aparta un momento para estar con el Señor, no por obligación, sino por puro deseo, no para pedir, sólo para platicar, créeme, esa experiencia es maravillosa porque Su presencia dura todo el día.

Luego llegué a otro nivel, la intercesión. Y es que comencé a orar por otros, mis papás, mis hermanos, mis amigos, mis familiares, ahora por mi esposa y mis hijas, y también por mis hijos adoptivos. Fue aquí cuando comencé a orar por personas que pasaban por momentos muy difíciles en sus vidas y por aquellos que estaban enfermos. Y he comenzado a escuchar la voz de Dios de diferente manera. Ya que ahora también pone en mi corazón el sentir suyo hacia estas personas, incluso algunas ocasiones me ha movido a orar por algún enfermo (si me ha dado temor, pero ah que padre se siente después de hacerlo).

Pues la invitación es que sigas creciendo en tu nivel de intimidad con el Señor a través de la oración, descubre las muchas formas en que podemos dirigirnos a nuestro Padre Celestial. Y las muchas formas en que podemos experimentar su presencia y escuchar Su Voz. Y como dijo Pablo: ¡ora en todo momento!
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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