Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

Un Corazón Como El De David

Pero el Señor le dijo a Samuel: —No te dejes impresionar por su apariencia ni por su estatura, pues yo lo he rechazado. La gente se fija en las apariencias, pero yo me fijo en el corazón. (1 Samuel 16:7)

El profeta Samuel había recibido una instrucción de parte de Dios. Ir a casa de un tal Isaí, en una aldea llamada Belén, porque uno de sus hijos sería el futuro rey de Israel. Así que Samuel fue con la misión de ungirlo, es decir, que de parte de Dios iba para bendecirlo y darle la autoridad como futuro rey de Israel. El asunto es que Isaí tenía 8 hijos. Pregunta obvia: “¿A quién de ellos había escogido Dios? ¿Cómo iba a saber Samuel a quién había elegido el Señor?”

Tú, ¿qué harías en su lugar? ¿A quién escogerías? ¿Cómo piensas que debe verse alguien que va a ser rey? ¿Cómo piensas que debe lucir alguien que quiere ser presidente de México? ¿Te fijas mucho en la apariencia de las personas? ¿Qué tanta atención prestas a tu apariencia física? ¿Has escuchado un dicho que dice: “Aunque la mona se vista de seda, mona se queda”?

La apariencia no necesariamente nos dice cómo es una persona. Samuel tuvo que aprender esto cuando los hermanos de David se presentaron delante de él. Todos y cada uno de ellos lucían como perfectos candidatos para ser reyes. Sin embargo, Dios sabía que en sus corazones no eran justos, así que los rechazó (1 Sam 13:14). Hasta que apareció el más pequeño de los hijos de Isaí, un adolescente llamado David, a quién Dios vio “conforme a Su corazón”.

Pregunta ¿Qué importancia le das al corazón? La responsabilidad más importante de aquél que busca agradar a Dios es mantener su corazón bien, puro y limpio, delante de Dios. Y aunque el ejercicio físico es bueno, lo es para pocas cosas (1 Timoteo 4:8), y ciertamente no hay nada de malo en lucir bien y limpio, pero no sirve de nada verse bien, si por dentro estás muy mal. Porque al final de cuentas Dios se agrada por lo que hay en tu corazón.

No importa cómo quieras lucir ante los demás. Si tu corazón no es puro delante de Dios, Él no podrá cumplir su propósito en tu vida.

¿Qué busca Dios en un corazón?
Obediencia (1 Samuel 15:22-23). Que importante es ser obediente. Nos evita de problemas, nos hace mejores personas, etc.
Que no sea altivo (Salmo 5:5). ¿Alguna vez te has topado con alguien que se siente superior a todos? ¿Cómo te trató? ¿Cómo te sentiste? ¿Has tratado a alguien de manera despectiva? ¿Crees que a Dios le agrada esa actitud?
Que no sea mentiroso (Salmo 5:6). Gulp! Un corazón mentiroso es aquel que inventa una mentira y en vez de reconocerlo la cubre con otra mentira y luego otra. Un junior con corazón mentiroso es aquel que se cree sus mentiras él mismo, y entonces no puede reconocer la verdad de la mentira.
Que no sea tramposo (Salmo 5:6). Trampa es tomar un atajo que te permita tener ventaja sobre los demás para lograr un objetivo: acordeón en los examenes, esteroides en los deportes, mordidas a los funcionarios públicos, etc. ¿Qué otra cosa consideras pudiera ser hacer trampa?
Que no sea asesino (Salmo 5:6). No necesariamente se trata de matar personas o animales. Si tú odias a alguien y le deseas mal (maldices), eres considerado por Jesús como un asesino.

Conclusión:
No te afanes más por lo exterior que por el interior. Porque lo interior al final de cuentas es lo que afecta al exterior. La película de Shrek es un buen ejemplo de esto. Por fuera puede ser muy feo, pero por dentro hermoso. O lo contrario, por fuera muy bello pero por dentro feo.
Dios está interesado en tu corazón, no te sientas mal si ahora reconoces que has fallado. Vamos a tomar como nuestra una palabra que Dios nos dejó (Leer Juan 1:9). Oremos.
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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