Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

Cómo Enfrentar La Lujuria

¿Qué hacer cuando una y otra vez estamos luchando con el mismo pecado sexual? ¿Qué hacer cuando una y otra vez le prometo al Señor no volver a ver pornografía y nuevamente lo hago? ¿Qué hacer cuando le pido al Señor no sentir atracción hacia alguien de mi mismo sexo? ¿Qué hacer cuando este ciclo se ha vuelto interminable y nos sentimos cansados de caer derrotados una y otra vez? ¿Cómo podemos encontrar libertad?

Tal parece que Dios nos hubiese dejado solos luchando esta batalla, pero no es así. En primer lugar, el sentir verguenza y culpa por nuestro pecado es el claro indicio de que el Espíritu Santo está dentro de ti estimulando a tu conciencia. Así que te van algunos tips para ayudar a enfrentar al problema de la lujuría, en cualquiera de las formas en que ésta se exprese en tu vida: homosexualismo, pornografía, masturbación, fornicación, etc.

1. Hablar de tu problema y determinarte a hacer algo.
Así que es probable que tú estés dispuesto a dar este primer paso ya que continuas leyendo. Entonces déjame decirte algo. Debes entender que todos somos seres sexuales, Dios nos creó con deseos sexuales y eso no es pecado. El pecado es tratar de expresar o suplir esas necesidades fuera de los límites del diseño de Dios.

2. Trabaja Con Tu Mente.
La tentación funciona así, comienza en la mente cuando el deseo sexual se despierta, y esos pensamientos son los que te pueden llevar a actuar según esos deseos. Así que, inmediatamente debes enfocar tus pensamientos en Dios. Por ejemplo: Agradecer al Señor por haberte hecho una persona sexual, por el regalo maravilloso y la belleza del sexo.

Pensar en Dios en el momento en que surgen los deseos sexuales puede ayudarte parar de hacer planes para satisfacer tus deseos carnales. Por eso Pablo nos dice en Romanos 13:14 "sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne".

Esto significa que debemos dejar de pensar en lo que estabas pensando hacer, qué página o tipo de pornografía ver, o cómo justificar tus acciones, o dónde va a comenzar la cita y dónde terminar. Recuerda que es una batalla, así que toma con entusiasmo esta fase de anticiparte a la tentación. Tratando de cambiar los planes y el enfoque de tus pensamientos volviéndolos al Señor. También pide al Señor que te ayude a dirigir tus deseos sexuales hacia un propósito más apropiado.

3. Trabaja Con Tu Cuerpo
Ahora, no todo sucede en la mente. El impulso sexual estimula nuestras hormonas y la adrenalina en tu sistema, eso es lo que prepara al cuerpo para el clímax sexual. Es por eso, que nuestro cuerpo al comenzar a soltar esas sustancias químicas comenzamos a hacernos dependientes a la hormona, a la emocion y euforia (efecto de la adrenalina). Se convierte en una especie de droga.

Teniendo en mente que algo sucede también en nuestro cuerpo, en el momento en que comiences a sentir esta respuesta bioquímica sexual, busca algo positivo para soltar estas sustancias químicas, como salir a caminar o a correr, o algún deporte. También puedes practicar la respiración profunda y relajación.

Ten cuidado, porque esto es como las drogas, entre más tomas, más la necesitas, y más difícil se hace dejarla. Por ejemplo: comenzaste con pornografía y ahora ya es un problema con masturbación. Comenzaste con caricias y pláticas morbosas y ahora es un problema ya de fornicación o relaciones homosexuales, etc. Entre más lo practicas más necesidad sientes de hacerlo. Entre menos lo haces, menos necesidad sentirás de hacerlo. Y la meta es ¡Abstinencia total! Y créeme, quizás ahora parezca imposible, pero al comenzar verás cómo avanzas poco a poco.

4. Pasos Prácticos Para Ganar A La Lujuria
a. Deshazte de todo lo que te haga tropezar. Revistas, videos, archivos, enlaces pornográficos. Mensajes, e-mails con contenido erótico, deshazte del cable o internet en tu cuarto (mantenlo en un lugar público). Filtrar los sitios. Elimine los contactos que le incitan a la lujuria, evite tener contacto con ellos.

b. Huye de lo que te esté estimulando. La Biblia es bien clara, huye de las pasiones. Estás en internet y ya sientes tentación de entrar, apaga la compu, o sal a tomar aire fresco. Se te acerca esa persona que ya sabes que te propondrá busca darle la vuelta en cuanto la veas venir hacia ti. Pero no tardes, entre más tardes más difícil se hace alejarse de la tentación.

c. Hay quienes se ayudan pensando en que la otra persona o en las mujeres que ve son un un familiar cercano. Por ejemplo, ¿cómo te sentirías si a tu hija, tu madre o tu esposa alguien la viera así? Otra idea es pensar ¿qué pasaría si alguien entra o ve y te descubre? Recuerda, Jesús está contigo siempre, así que puedes saber que él está sentado allí a tu lado, así que puedes pedirle Su poder, que Él tome el control y que apague esas imágenes.

d. Busca a alguien para redir cuentas en privado. Contar con alguien que sepa por lo que estás luchando es una de las mejores estrategias para ganarle la lucha a la lujuria. Un buen amigo, tu pastor, pero ojo, a la lujuria no se le gana "confiando en tus propias fuerzas". Esa persona no sólo estará orando por ti, sino que sabes que cuando te sientas tentado le puedes marcar si crees no poder salir.

e. Selecciona bien tus amistades. Evita pasar mucho tiempo a solas, todos somos vulnerables al estar mucho tiempo solos. Así que trata de mantenerte ocupado rodeado de personas. Y sobre todo, que esas amistades te animen a vivir una vida agradable al Señor.

5. Camina Intimamente Con el Señor
Recuerda que lejos de Él no podremos hacer nada. Podemos acercarnos a Él siempre que nos sintamos tentados, y en vez de angustiarnos por no querer fallarle, al estar siempre cerca de Él nos llenamos de pensamientos puros. Escucha y entona alabanzas. Lee buenos libros. Ponte metas. Que tu pasión sea servir a Cristo en cada área y con cada parte de tu vida, incluyendo tu cuerpo (Romanos 6:11-14).

Empieza de una vez para comenzar a experimentar la libertad verdadera en tu vida.
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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