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¿On Ta Bebé?


¿Dónde Estás?
¿Qué Hicieron Adán Y Su Mujer Después De Pecar?
Descubre cuáles son nuestras reacciones más comunes al fallarle a Dios

Tan pronto lo comieron, si dieron cuenta de que estaban desnudos y sintieron verguenza. Entonces cosieron hojas de higuera para cubrir su desnudez. Aquella tarde, a la hora en que sopla la brisa, el hombre y la mujer oyeron que Dios andaba por el jardín. Entonces corrieron a esconderse entre los árboles, para que Dios el Señor no los viera. Pero Dios el Señor llamó al hombre y le preguntó: ¿Dónde estás? El hombre le contestó: Oí que andabas por el jardín y me dio miedo, pues estoy desnudo. Así que me escondí. Dios el Señor le preguntó: ¿Qién te dijo que estás desnudo? ¿Acaso comiste del fruto del árbol que te ordené que no comieras? El hombre contestó: La mujer que me diste para que me acompañara me dio del fruto de ese árbol, y yo lo comí. Entonces Dios el Señor le preguntó a la mujer: ¿Qué es lo que has hecho? Ella respondió: La serpiente me engañó, y por eso comí de ese fruto. (Génesis 3:7-13)

Adán y su mujer habían pecado, ahora sí que estaban en problemas, porque no escucharon lo que Dios les dijo. La manera en que reaccionaron fue:

1. Trataron de cubrir su desnudez. Lo curioso es que hojas de higuera jamás podrán esconder la raíz del pecado. Eso es lo que hacemos muchos, en vez de confesar nuestro pecado, tratamos de cubrirlo con mentiras (más pecado), o solucionarlo (como la parejita que piensa "quedaste embarazada, pues nos casamos y ya"), o encubrirlo con una máscara de religiosidad y falsa espiritualidad.

2. Trataron de esconderse de Dios. Sabían que eran culpables por desobedecer un mandato de Dios, pero en vez de venir a Él para restablecer la relación, se escondieron de Él con miedo. Y muchas veces hacemos exactamente lo mismo cuando nuestros pecados quebrantan nuestra relación con el Señor. ¿A poco no te has encontrado escondiéndote después de haber pecado? ¿Cómo? Ya no oras ni lees la Biblia, ya no quieres ir a la iglesia porque sientes que te van a señalar o que Dios ya no te va a escuchar. ¡Te sientes culpable!

3. Trataron de culpar a alguien más. Se echaron la culpa uno a otro. Pero cuidado, el culpar a alguien más no sirve de nada. Cada uno de nosotros somos responsables ante Dios por nuestras acciones y decisiones, no importa cuál haya sido la circunstancia que nos orilló.

A pesar del pecado y las evasivas de Adán y su mujer, Dios vino a ellos. Y es que nuestros pecados nunca serán suficientes para que Él deje de buscarnos; nuestro Padre aún sigue preguntando: ¿Dónde estás? Porque él sabe lo que hemos hecho, él sabe incluso dónde estamos, y también sabe lo desesperados que estamos y cuán culpables nos sentimos. Por eso él da el primer paso para restaurar la relación.
Él ya dio la vida de su Hijo Jesucristo, para que tú y yo podamos acercarnos a Él. Cuando le fallemos podemos correr inmediatamente hasta Él y pedirle perdón: y Él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados. No permitas que la culpa o la verguenza te alejen de Dios. Él siempre te seguirá buscando. Siempre te toparás con mensajes como éste en el que Dios te dice: "Te amo. Vuelve a mí. No te alejes" Siempre estará hablándote a través de Su Palabra, de Su Espíritu, de Su Pueblo.

Perdón y restauración están esperándote. Tan sólo tienes que venir a Dios, confesar tu pecado y recibir Su perdón. ¿Qué más esperas? ¡Ya no tienes que seguir escondido, Él ya te encontró!
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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