Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

Parte 1: Ser Hijo De Dios Es Un Gran Reto

La Aventura Más Grande De Tu Vida
--- Ser Hijo De Dios Es Un Gran Reto ---

Normalmente, cuando hemos experimentado el momento precioso de conocer a Cristo y entregarnos a Él, se produce en nuestro corazón un gozo inexplicable y de inmediato nos sentimos diferentes y comenzamos a ser transformados. Esto es lo que conocemos como Nacer De Nuevo.

Este cambio tan radical que se experimenta muchas veces no es comprendido por algunas personas, hay quienes te aceptan borracho y/o drogado, pero cuando te ven diferente te rechazan. No tengas temor al rechazo, tú eres importante para Dios y para nosotros.

Hay quienes te dirán a partir de ahora, que te has metido en una cueva de locos, que te lavaron el cerebro y/o te metieron ideas extrañas. Pero déjame decirte que no es así.

A. Los Dos Caminos (Mateo 7:13)
La Palabra de Dios dice que hay dos caminos que puedes seguir en esta vida. El Camino Ancho, que es el camino que la mayoría ha escogido, es un camino fácil, en donde lo único que tienes que hacer es ir como Vicente, “a donde va toda la gente”, es decir, ser uno más del montón. Lo malo de los que siguen este camino, es que su final es un final de muerte.

Por el contrario, el camino que hemos escogido es un camino que te ofrece grandes retos, y muchas pruebas para que vayas creciendo y fortaleciéndote. Es un camino estrecho, pequeño, y muy pocos son los que andan en él. ¿Te das cuenta?, eres uno de los pocos que han decidido seguir este camino. Y el final de este camino es la vida.

Algo más importante todavía, nosotros fuimos escogidos por Dios para andar por este camino (Mateo 22:14). Son muchos los invitados para andar por este camino, pero en realidad son poco los escogidos; en otras palabras, no cualquiera es cristiano, porque se requiere de valor y corazón dispuesto.

B. ¿Por Qué Es Un Gran Reto Ser Un Hijo De Dios?
Por una sencilla razón, el razonamiento de nuestro Señor es muy diferente al razonamiento de este mundo. Para este mundo son dichosos los ricos, los que ríen, los que ocupan un puesto muy importante, los orgullosos, los que no padecen hambres, etc.; pero para dios es diferente (Mateo 5:1-12).

Para Dios, el mayor en este mundo no es quien tiene de todo o es servido por los demás, para nuestro Dios el mayor o el más importante es quien sirve a todos los demás (Marcos 9:35).

El ser un Hijo de Dios es un gran reto porque te da grandes oportunidades y responsabilidades qué cumplir, nuestro Dios es un Padre al que le gusta dar oportunidades a sus hijos de trabajar en su obra, y también les da el poder y la autoridad para poder hacerlo (Lucas 10:17-19).

C. ¿Y Cuáles Son Esas Oportunidades Y Responsabilidades?
Nuestro Creados nos conoce perfectamente, y nos da grandes oportunidades para que logremos nuestros más anhelados sueños. Ahora veremos algunas de esas oportunidades:

1) Ser La Sal Y La Luz (Mateo 5:13-14)
Sal, en el diccionario, te muestra que se usa como una figura de Agudeza, Sutileza. Esto quiere decir que es alguien que es muy sutil, o que hace muchas cosas sin que se den cuenta. Así es la sal que se le pone a los alimentos, con un poquito que le pongas le cambia de gran manera el sabor.

Nosotros somos la sal de este mundo, esto quiere decir que con poco que hagamos podemos lograr que este mundo cambie, que las personas sean restauradas o sanadas de sus penas. A nosotros nos corresponde darle sazón a las vidas de las personas que andan en este mundo tristes, cansadas y deseando lo que ahora el Eterno nos ha regalado.

De igual manera el Señor nos dice que somos la luz de este mundo, es porque anteriormente, a ti y a mí nos gustaba andar en la oscuridad, perdidos en vicios, tristeza, penas, odio, rencores, etc., y así andan también la mayoría de las personas en nuestras ciudades, así anda la gente en nuestro estado, en nuestro país y en el mundo; perdida, sin saber a donde dirigirse porque andan en tinieblas. Pero ahora nosotros hemos visto la luz, y nos corresponde llevar esa luz a los demás, para que no se pierdan y encuentren también el camino que hemos encontrado.

2) Enseñar (Mateo 5:18-19)
Como somos la sal y la luz de este mundo, tenemos el reto de caminar por este mundo y llevar luz a los que andan en tinieblas, de dar a las personas una razón de vivir, o darles sazón a su vida. ¿Cuántos conoces que sean capaces de hacer esto? Tú tienes la oportunidad de hacerlo, porque ya has conocido la luz y tienes el sazón en tu vida. Nadie más lo puede hacer. Tienes el privilegio de poder enseñar a los que no saben y desean conocer lo que ahora tú sabes y conoces.

3) Aprender A Perdonar (Mateo 5:21-23)
Tal como lo dice la Biblia, se nos ha enseñado a responder ojo por ojo y diente por diente, pero como te explique al inicio de la lección, para Dios es diferente. Él nos enseña que debemos perdonar a todo aquél que nos ofende. Es algo bastante difícil, para aquél que no ha encontrado el verdadero amor, pero nosotros tenemos una ventaja, que hemos encontrado a aquél que nos perdonó todo lo malo que habíamos hecho, y nos corresponde perdonar a quienes nos han ofendido. En Mateo 18:21-34, se nos cuenta una historia que nos explica el porque debemos perdonar a los demás. Para este mundo es muy fácil pelearse con el que le busca pleito, pero son pocos los que aprenden a perdonar, y nosotros podemos y debemos hacerlo.

4) Vivir En Santidad (Mateo 5:27-29)
Esto es algo muy difícil, sobre todo por la gran cantidad de pornografía e inmoralidad que hay en la tele, revistas, y ahora también en Internet.

Los jóvenes estamos siendo bombardeados por una gran cantidad de ideas acerca de nuestras sexualidad, acerca de las relaciones sexuales, lamentablemente la mayoría de ella corrupta, inmoral, obscena y en contra de lo que Dios desea.

Actualmente se oye que vivir en unión libre es algo normal, la homosexualidad, y las relaciones antes del matrimonio son muy comunes para todos los jóvenes. Déjame decirte que nuestra sexualidad fue algo creado por nuestro Señor para nuestro deleite, pero dentro del matrimonio.

La gran mayoría de los jóvenes ya han tenido relaciones sexuales, pero aparte de ser algo en contra de la voluntad de Dios, se corren muchos riesgos, como el de adquirir una enfermedad mortal como el SIDA, o el de un embarazo no deseado.

Por ello el Señor advierte en contra del adulterio y de la fornicación. No porque sea un aguafiestas como muchos te dirán, lo hace porque Él nos dio el regalo de nuestra sexualidad, para que sea disfrutado al máximo dentro del matrimonio. Por decirlo de otra manera, “Nuestro regalo de bodas”, es algo que disfrutarás plenamente con tu pareja de toda la vida.

¿Alguna vez has recibido algún regalo en el cual te hayan dicho “No lo abras hasta el día de tu cumpleaños”? por supuesto que nos entra una gran curiosidad por saber qué es, y queremos abrirlo, aunque se un poquito para investigar de qué se trata. Pero si lo abres antes de la fecha indicada, claro que te va a traer satisfacción, el regalo te va a seguir gustando, pero ya no tanto como si te hubieras esperado para abrirlo hasta la fecha indicada, porque te va a entrar remordimiento, ¿qué le vas a decir a la persona que te dio el regalo cuando se de cuenta de que ya lo habías abierto?

Esto mismo sucede con nuestra sexualidad, es mejor esperar a abrir el regalo hasta el día que nos ha indicado nuestro Señor, porque si no, tendremos remordimientos, tanto con Dios como con quien será tu pareja; y tristemente la sensación de satisfacción será menor a la que tendrías si hubieras esperado hasta el momento que nos ha indicado el Señor y con la pareja que Él tiene para ti.

5) Cumplir Nuestra Palabra (Mateo 5:37)
En este mundo, se admira a la persona que tiene gran poder de convencimiento, hasta se dice “es que tiene mucho verbo”. Es muy común también, escuchar que los jóvenes somos los más desobligados en cuanto a responder a nuestras promesas o a nuestra palabra. Pero ahora, como Hijos de Dios, no podemos seguir así. Nuestro Señor Jesucristo nos enseña que nuestro “sí” sea sí, y nuestro “no” sea no. ¿Por qué?, porque Él es un Dios que cumple lo que dice, que cumple Su Palabra, y eso espera también de sus hijos. No seas de los muchos que suelen prometer muchas cosas y no cumplir ninguna, sé de los que digan algo y lo cumplan. Este tipo de personas y jóvenes valen más que los demás.

6) Amar A Los Demás (Mateo 5:43-48)
El Señor Jesucristo amó incluso a los que le golpearon, escupieron y lo clavaron en una cruz; si Él no los hubiera amado, no hubiera dado su vida por ellos, y la Biblia dice que Él dio su vida por todos los hombres (1 Timoteo 2:37). Así también él quiere que amemos a todos aquellos que nos insulten, nos golpeen, nos ofendan. No cualquiera lo puede hacer, pero te recuerdo que nosotros tenemos a un Señor Poderoso y que nos enseñe a amar.

7) Ser Dadivosos (Mateo 6:1-4)
La Palabra de Dios advierte que no obtendremos la salvación por nuestras buenas obras (Efesios 2:9); pero sí nos enseña que nuestra debe producir buenas obras (Santiago 2:14-17); esto quiere decir que si creemos que tenemos un Dios de amor, un Dios compasivo, un Señor que vino a este mundo a rescatar a los cautivos, a sanar a los enfermos y a dar al necesitado; entonces como consecuencia de nuestra fe, vamos a hacer lo mismo que nuestro Señor hizo: “Dar al necesitado”.

En el libro de Hechos, se nos relata cómo los primeros discípulos del Señor eran dadivosos (Hechos 3:1-8); Jesucristo no quiere que demos sólo dinero, Él quiere que demos amor, paz, gozo, sanidad, liberación, luz; en pocas palabras, lo que tú has recibido de parte de Dios.

Algo maravilloso, es que la Palabra de Dios dice que todo lo que demos es semejante a sembrar una semilla en la tierra; tarde o temprano nos tocará cosechar de lo sembrado (Gálatas 6:7). Así que, a dar y sembrar lo que Dios nos ha dado.

8) Vida De Oración Y Ayuno (Mateo 6:5-8,16-18)
La oración nos permite estar en comunión con nuestro Señor. Ahora que somos hijos de Dios tenemos una gran oportunidad, que es la de poder hablar con Dios. Y no sólo eso, sino que le permitimos que Él nos hable y nos muestre lo que tenemos qué hacer.

El Señor nos ha dado muchas oportunidades y responsabilidades, pero no nos deja desamparados, siempre está con nosotros apoyándonos, así que cada vez que te dispongas a realizar algo, pídele su ayuda y dirección.

El Señor Jesucristo antes de ascender al cielo, hizo una promesa a sus discípulos, y es que recibirían a un Consolador que estaría con nosotros todos los días, con y dentro de nosotros, y este es el Espíritu Santo (Hechos 1:4-5,8). Y además nos daría el poder para ir y cumplir con todas las responsabilidades y obligaciones que nos da el Señor. Por tanto, no estás solo.

El ayuno, que no es más que abstenerse de alimentos y de todo lo que a tu carne le gusta (televisión, revistas, oír música secular, etc.) por un período determinado, nos permite mantener a la carne sumisa a la voluntad del espíritu.

En este periodo de no alimentar a la carne, debes de estar en constante comunión con tu Señor, orando, alabando y leyendo su Palabra, dicho en otras palabras, alimentándote espiritualmente. Este ayuno te dará más fuerza y comunión con Dios.

El Señor Jesús hizo un ayuno por 40 días (Mateo 4:2) antes de comenzar su ministerio.

9) Hacer Tesoros En El Cielo (Mateo 6:19-24)
Para ser una persona con mucho dinero en este mundo tienes que prepararte muy bien, conseguir un buen empleo, gastar poco e ir guardando el dinero en el banco o invertirlo en terrenos o metales, y así lograrás tener una buena cantidad. O bien, encontrarse un tesoro escondido, sacarse la lotería, o ser un artista o personaje muy famoso. Y es que el sueño de muchos es llegar a tener mucho dinero; pero nuestro Señor nos enseña que no nos afanemos por hacer riquezas en esta vida, ¿por qué?

Porque todo lo que logres juntar de dinero en esta vida, no te servirá cuando mueras, ¿o sí? No por tener mucho dinero vas a dejar de morir, o no tendrás que presentarte delante de Dios. Puedes tener muchas casas, pero que pasará si hay un gran terremoto y lo destruye todo. Puedes tener muchos autos, pero quien los manejará cuando te mueras. Hay un dicho: “Con dinero te compras una cama, pero no el sueño. Te compras medicinas, pero no salud. Te compras una casa, pero no un hogar. Con dinero puedes tenerlo todo, pero no la felicidad”. Cuanta verdad hay en esto.
Es más difícil hacer tesoros en el cielo; porque hacer tesoros en el cielo requiere de dar lo mejor de ti para los demás. Servir, ayudar, amar y dar a los necesitados.

La Palabra de Dios dice que donde tengas tus riquezas, allí tienes tu corazón; esto quiere decir, que si tú amas al dinero o lo material (materialista) tu corazón no está con Dios, porque prefieres aquello que puedes ver. En cambio, si tú amas las riquezas celestiales, tu corazón está con Dios, porque confías en lo que no puedes ver, pero sabes que es verdad.

Dios no está peleado con que tengamos dinero, pero es más importante servirle a Él, buscar agradarle, trabajar en su obra. Pero no es bueno afanarse y trabajar sólo por dinero o para tener bienes y comodidades, porque todos los bienes materiales se acaben.

10) Confiar En Él (Mateo 6:25-34)
Esto es algo que muy pocos han podido hacer, ya que es algo que la gente ha olvidado. Dios nos ofrece seguridad eterna, el nunca nos dejará. Y en estos versículos de la Palabra de dios que acabamos de leer, el Señor no nos puede describir de manera más bella su infinito amor por nosotros, ya que nos dice que primero lo busquemos a Él, y Él se encargará de nuestras necesidades.

Esto es así de sencillo, tú y yo tenemos necesidades; sea de alimento, de vestido, de dinero, de salud, etc. Pero nuestro Padre Celestial nos dice: “Tú trabaja en mi obra, y yo te enviaré todo lo que necesitas”. El Señor está dispuesto a proveer lo que necesitemos, siempre y cuando nosotros nos esforcemos por agradarle y servirle. Él se encargará de darnos lo que necesitamos, porque Él es fiel a Su Palabra y como hijos suyos no nos va a desamparar. Recuerda lo que dice David en el salmo 37:25: “Joven fui y he envejecido, y no he visto justo desamparado ni a su descendencia que mendigue pan.”

11) No Juzgar, Ni Criticar A Nadie (Mateo 7:1-5)
Esto es algo que nos sucede muy a menudo, nos fijamos en los demás, en sus errores principalmente mas no así en sus aciertos. Nuestro Padre quiere que solo pongamos la mirada en Él y no en los demás. Quiere que amemos a los demás, con sus errores y sus aciertos.

Él nos ama a nosotros a pesar de todo lo malo que somos, y por tanto Él quiere de nosotros lo mismo, que aprendamos a amar a todos por igual, sin fijarnos si andan mal. Por el contrario, si vemos que alguien anda fallando, debemos alentarlo y darle la mano para que se apoye en nosotros, tal como lo hizo Jesucristo, vio que nosotros estábamos perdidos y muertos; y vino para ayudarnos y poder así llegar al Padre.

12) Pedir A Dios (Mateo 7:7-11)
Esto es el complemento del punto número 10; para que tengas la certeza de que nuestro Padre te va a dar todo lo que necesitas, sólo tienes que pedirle y listo. Aunque Él sabe nuestras necesidades aun sin que lo pidamos (Mateo 6:7-8).

Que hermosa comparación nos hace nuestro Padre con los padres en esta tierra; y es muy cierto que si a tu padre le pides algo, ten por seguro que si tiene y puede, te lo da. Por tanto, como nuestro Padre Celestial es más amoroso que nosotros, siempre nos dará lo que necesitamos.

13) Respetar La Regla De Oro (Mateo 7:12)
Esta es una regla muy mencionada en todas partes, “Haz por otros lo que quieras que hagan por ti”. Esto es muy cierto, ya que el Señor Jesucristo quiere que amemos a los demás, por tanto él nos amó primero y hasta dio su vida. Nosotros debemos dar a los demás lo que nos gustaría recibir de ellos; fíjate que la Palabra de Dios no dice que te van a regresar lo que des, sólo dice “lo que te gustaría que hicieran por ti”.

La Palabra de Dios también dice, que todo lo que sembremos, eso habremos de cosechar. Creo que si siembras una semilla de manzana, no vas a esperar que salga un árbol de naranjas, ¿verdad? Pues así es esto, si tú siembras (das) amor, vas a cosechar (recibir) amor; si das dinero, vas a recibir dinero; etc.

14) Seguir En Un Camino Duro (Mateo 7:13)
Somos muy afortunados porque hemos escogido el camino estrecho, ese camino que nos lleva a la vida eterna; pero por ser un camino y una puerta estrecha, pues obviamente es duro. Pero déjame recordarte que son pocos los que tomamos la decisión de ir por este camino, pero contamos con el Espíritu Santo de Dios que nos ayuda y nos apoya para ir por este camino, por tanto cuando vengan las pruebas y los momentos difíciles recuerda pedir y confiar; porque nuestro Señor está con nosotros y nos responderá en todo momento.

15) Dar Frutos (Mateo 7:16-20)
Es muy fácil decir: “soy cristiano” o “tengo a Cristo en mi corazón”; pero alguien que realmente ha conocido a Cristo y lo sigue, tiene un cambio en su vida; es decir, comienza a dar frutos.

La Palabra de Dios habla acerca de lo que dijo Jesús a sus discípulos (Juan 13:35), alguien que dice ser seguidor de Cristo se reconocerá porque ama a todos; es decir, no juzga, no pelea, no critica, ayuda a todos, y busca la manera de servir a los demás.

Es muy importante que desde el momento en que aceptamos a Cristo, y comenzamos a vivir nuestra vida nueva, comencemos a cambiar nuestra forma de ser, obviamente en algunos el cambio es más rápido que en otros, pero de que debe haber un cambio, debe haberlo.

El dar frutos no es algo en lo que tengas que esforzarte; es decir, muchos pueden esforzarse para demostrar a otros que aman, dando dinero a los pobres, etc.; o puedes esforzarte para no criticar ni pelear; pero a lo que se refiere Jesucristo al decir que por sus frutos lo conoceréis, es que sin necesidad de que te esfuerces, tú podrás amar a los demás, ni siquiera te preocuparás por pelear o no criticar.

Si te ataca un pensamiento de enojo, juicio o sientes que no puedes perdonar, pídele al Señor que te enseñe a amar, o a perdonar, o a no criticar y Él hará la obra. Esto de dar fruto no es algo en lo que tengas que hacer mucho esfuerzo, basta con querer, basta con pedir al Espíritu Santo de Dios que te ayude, y lo harás.

Lo que es necesario es que comiences a enseñar a otros acerca de Jesucristo, y verás que comenzando por allí podrás ver que todo lo demás se irá haciendo más fácil. Te invitamos a que comiences desde hoy (si no lo has hecho todavía) a enseñar a tus amigos, familiares o conocidos acerca de Jesucristo.

16) Obedecer A Dios (Mateo 7:21-23)
Al igual que el punto anterior, no todo el que dice ser cristiano lo es, no tocó el que lleva una Biblia bajo el brazo es de Cristo; no todo aquél que llega a un templo a orar o a enseñar es de Cristo; ¿por qué?, porque no todos obedecen al Señor.

Esto es muy sencillo, hay muchos que enseñan la Palabra de Dios, pero ellos no aman a los demás y se la pasan peleando o criticando a otros. Muchos ocupan puestos o cargos religiosos importantes pero sólo lo hacen para ganar dinero o fama. Otros más pueden profetizar o sanar enfermos, pero no lo hacen para glorificar a Dios; sólo lo hacen para que la gente los reconozca.

Esto sucede porque no están dispuestos a que el Señor los ayude, están acostumbrados a depender de sus habilidades para obtener resultados. También suceden porque se aprenden todo; pero no aplican nada y dan por hecho de que “saber es hacer”; es decir, piensan que porque saben lo que pide el Señor ya lo hacen. Debemos pedirle al Señor que Él nos sane completamente, que no permita que nos desviemos de sus caminos. Es necesario que comiences a practicar todo lo que has aprendido. No te aprendas de memoria lo que pide el Señor, mas bien aplícalo en tu vida y será mejor.

Nuestro Padre Celestial nos pide muchas cosas, todas están en su Palabra, la Biblia; muchas otras veces te hablará a través de otros hermanos, pero siempre será para tu crecimiento espiritual, nosotros debemos estar dispuestos a obedecerle, para que cuando lleguemos ante su presencia nos pueda decir: “Bien buen siervo y fiel…” (Mateo 25:21).

D. Levanta Tu Casa Sobre La Roca (Mateo 7:24-29)
Todo lo que has aprendido hasta el día de hoy son sólo las bases, y pueden ser bases sólidas para tu crecimiento en tu nueva vida. Pero sólo funciona si pones en práctica lo que has aprendido. Pero si no lo haces, habrás levantado tu casa sobre la arena, y en las primeras pruebas se destruirá.

Es muy importante que apliques lo que estás viendo. Te voy a poner un ejemplo: Si tomas un curso para poder manejar un automóvil, de que te va a servir si nunca te atreves a manejar uno. De nada, ¿verdad? Lo mismo sucede con la Palabra de Dios y toda enseñanza que recibas.

Otro ejemplo: Un joven cristiano se encontró con un amigo, dueño de una fábrica de jabones que no creía en la Palabra de Dios y le preguntó: -¿De veras crees que la Palabra de Dios sirve? A lo que el joven cristiano le respondió: -Sí, lo creo. Entonces el amigo le dijo: -Pues yo no creo que sea verdad que hay un Dios, y que la Palabra de Dios te diga como vivir mejor, porque si fuera cierto entonces el mundo no estaría como está, lleno de violencia y maldad. En eso se paró frente a ellos un niñito todo mugroso y con unas grandes cadenas de mugre en su cuello, el joven cristiano le dijo: -Tú crees que el jabón sirva para quitar la mugre. El amigo le dijo: -Sí, el jabón quita la mugre. Entonces el joven cristiano le dijo: -Pues yo no creo que el jabón sirva, porque si funcionara, este niño no tendría tanta mugre en su cuello. Entonces el amigo le dijo: -Ah, pero es que para que el jabón quite la mugre hay que usarlo. Entonces el joven cristiano le respondió: -Lo mismo es con la Palabra de Dios, para que funcione hay que usarla.

Es mi deseo que lo que acabas de aprender a través de estas lecciones, sean de gran ayuda para tu caminar en Cristo, pero te diremos lo mismo que este joven: -Para que funcione tienes que usarlo; es decir, poner en práctica todo.
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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