Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

Sobreviviendo A La Tormenta

Ojala tuviésemos algún instrumento como el de los meteorólogos para que nos avisara: "Se avecina una tormenta a TU VIDA"; así tendríamos tiempo para correr a hacer provisiones y estar preparados para enfrentar tal problema. ¡Pero NO! Tristemente no existe; pero te daré una buena noticia: “Hay ciertos problemas (tormentas) que podemos evitar al conocer porque surgen y de esta forma evitarlos".

En cierta ocasión, un centurión “tocayo” mío (Julio), embarcó a Pablo en una nave que saldría para Italia (Hchs 27). Y Pablo les advirtió que no era bueno que navegaran. Pero el centurión accedió a zarpar porque (1) creyó más al piloto y al dueño de la nave porque eran los “expertos” en navegación; (2) estaba presionado por la mayoría que no quería quedarse allí y (3) porque el viento estaba soplando a favor. Ese viaje terminó en naufragio, aunque sin pérdida humana, tal como el Señor les había mandado a avisar a través de Pablo. Y es que aunque algunas tormentas de la vida no se ven venir, algunos problemas si podemos evitarlos.

Algunos de los problemas en nuestra vida surgen por 3 razones:

1. Por escuchar y seguir el consejo de "expertos".
Y es que hoy en día todos se consideran expertos, y hasta tienen su propia página de Internet dando consejos “expertos” con cada “tontera” como:
“La clave para bajar de peso es comer plátano con yogur y luego irlo a vomitar”,
“La clave para tener paz, es venir a nuestro seminario y comprar un botecito de agua del Jordán”,
“Los jóvenes no pueden y ni debe tratar de reprimir sus deseos sexuales, así que tengamos sexo con todo lo que se nos ponga enfrente”,
“Si se siente bien, hazlo”,
“¡Dile que sí! Es bien lindo y se ve que te quiere mucho”
“Para que no sientas el dolor cuanto te lastimen los demás, córtate las venas”

Y luego, por escucharlos y hacerles caso terminamos metidos en cada lío y sufriendo las consecuencias como gastritis, o muriendo por anorexia o bulimia, o quizás estafados, o con un novio que nada más se aprovechó de ti, o en el área de urgencias de un hospital. Todo por escuchar a voces “expertas”.

Algunos de nosotros, somos más listos y vamos buscando a algún “experto” que esté de acuerdo con nuestra manera de pensar para poder justificar la “sabia” decisión que ya hemos tomado. Aguas, ten cuidado con esas voces “expertas”.
Definitivamente: Es bueno pedir consejos. Pero también es bueno considerar que esas voces sean quienes te aman (tus padres, familiares y DIOS por sobre todo).

2. Por seguir el consejo de la MAYORIA.
Ah que daño nos hace en muchas ocasiones hacer las cosas, solo porque la mayoría lo hace. “Tuve sexo porque casi todos mis amigos/as ya lo habían hecho”, entre otros ejemplos más. Y es que algunos llegan a pensar que porque la mayoría lo hace “debe estar bien”. Y luego por eso ves a chicas que quedan embarazadas o exhibidas en Internet en un video; algunos chicos con alguna enfermedad. O apoyando el asesinato de bebés (todo porque la mayoría cree que abortar no está mal). O apoyando que “2 Papás” o “2 Mamás” adopten un niño (porque la mayoría dice que ellos también tienen derecho a tener una familia) aunque nos olvidamos del derecho del niño (¿que no nos dicen que un niño necesita de una figura paterna y una figura materna? Para su sano desarrollo).
¡Cuidado! La mayoría, en muchas ocasiones se equivoca. Esa mayoría vota a favor de un gobernante, y luego andan hablando pestes en contra de él.

3. Tomar una decisión por que las circunstancias parecían buenas.
Esto le pasa a muchos adultos que se meten a un negocio y les roban la lana: “Es que parecía bueno”. O también vemos a muchas chicas sufriendo con el novio: “Es que se miraba tan lindo y tierno”. O muchos chavos sufren desesperados con algún vicio: “Es que se sentía tan bien al principio”. O muchas mujeres divorciadas y con hijos: “Es que parecía el indicado”.
¡Cuidado! Las circunstancias suelen ser muy engañosas. Una tormenta en el mar de la vida, siempre aparece cuando todo parece estar más calmado.

¿QUÉ HACEMOS SI NOS ENCONTRAMOS EN MEDIO DE UNA TORMENTA?
Ahora bien, no todas las tormentas vienen por malas decisiones. Algunas las podremos evitar, pero ¿qué hacemos cuando alguna nos llegue de improvisto?

1. No te dejes llevar a la deriva.
Muchos se derrotan y piensan "¿Para qué luchar?" ¡No te rindas! La tormenta pronto pasará. Cómo diría Anita la Huerfanita: “Siempre hay sol mañana”.

2. Deshazte de lo inútil.
Cuan una tormenta azota una nave, hay que deshacerse de todo aquello que provoque un peso innecesario, todo aquello que no sea útil. De igual forma, en nuestra vida hay muchas cosas que no sirven y que pueden provocar nuestro hundimiento: vicios, drogas, pornografía, sexo free, malas compañías, etc.
¡PERO ESO SI! Nunca dejes a un lado tus buenos valores ni los principios y promesas de Dios, que esos son el chaleco salvavidas y sin duda te puede ayudar a salir adelante.

3. ¡No Desesperes!
DIOS está contigo en esos momentos. Cuando nadie puede verte por la lluvia, por las nubes, por las olas tan altas: ¡Dios aún sigue viéndote! Y está esperando que tú le pidas Su ayuda para brindártela.
Él nunca te deja atravesar por algo solo. Dios siempre está contigo, aunque puede ser que tú lo ignores muchas veces.

PARA TERMINAR
¿Estás en problemas?
Mira hasta que grado tú lo provocaste para poder corregir algo. Además de eso, ¡no te rindas!, no desesperes y deshazte de lo inútil de tu vida.
Pero sobre todo, recuerda: ¡Dios está contigo!, está en este momento diciéndote: ¡Mantén izada las velas! ¡Que yo me encargo de tener firme el timón! ¡Aquí estoy contigo! ¡Ya falta poco para que pase la tormenta! Y veremos el mar en calma y brillar el sol.

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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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