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Yo Soy Sam o ¿Yo Soy Papá?



¿No has visto la película? Te recomiendo que la veas, y mejor aún con toda la familia.A mi parecer, es una magnífica representación de la relación padre-hijo.


Sam, con la inteligencia de un niño de siete años, vive feliz junto a su hija Lucy, hasta el día que las autoridades deciden quitársela porque consideran que no está en condiciones de poder cuidarla como es debido. Por eso, debido a su situación, desesperadamente busca a un abogado que pueda representarle y conseguir que su hija esté siempre a su lado. Y lo encuentra en la persona de una abogada, Rita Harrison, que le ayudará en el juicio.

Solo me permitiré citar algunos puntos de porque considero que es una magnífica representación de la relación padre-hijo.

1. Un Padre Con Retraso
La trama de la película gira en torno a que otras personas (las autoridades) consideran que Sam es incapaz de cuidar a su hija, ya que no tiene la capacidad de hacerlo. Y es que, ciertamente, Sam se siente abrumado constantemente por no saber qué hacer en muchos casos (incluyendo las tareas tan complicadas que le dejan a su hija en la escuela).

Pero, ¿cuántas veces tú y yo, como padres, no nos hemos sentido así? Desde el momento que pusieron a mi primer hija en mis brazos me sentí abrumado por no saber qué hacer, no supe ni siquiera como poner mis brazos para cargarla. ¿Y qué me dices de las tareas? Mis hijas aún no llegan a secundaria o prepa, pero cuando algunos de mis hijos adoptivos (los adolescentes que guío) me piden ayuda con sus tareas, ya no me siento tan sabelotodo, es más, no recuerdo que en mis tiempos las tareas fuesen tan difíciles y complicadas.

2. Un Padre Que Necesita Ayuda
Ahora bien, el trama de la película nos muestra claramente que todo padre, tanto Sam como Rita, necesitan ayuda para cuidar a sus hijos. Lo maravilloso de Sam, es que no intenta resolverlo sólo. Pide ayuda, de sus amigos, de su vecina Annie. No comete la torpeza que muchos padres cometemos, no pedir ayuda cuando no sabemos qué hacer. Por el contrario, Rita, se cree tan preparada, tan autosuficiente que jamás se da cuenta que está perdiendo a su hija. Es hasta el momento en que ella misma reconoce su necesidad y pide ayuda, en que comienza a restaurar su vida familiar.
Padres, no estamos solos. Existen consejeros, pastores, líderes, otros padres con experiencia que pueden aconsejarnos y ayudarnos a entender los procesos de nuestros hijos. Y sobre todo, cuentas con Dios.

3. Un Hijo Superior A Él
Los maestros comenzaron a notar 'el problema' de Sam y su hija cuando Lucy presentó un dibujo acerca de su familia. Ella se dibujó más grande que su papá y tomándole de la mano para guiarlo. Esto reflejaba que la niña se veía superior a su padre y casi segura de que sin ella su padre estaría perdido.
Me encanta estudiar las etapas de la vida. La etapa en la que los padres somos los héroes de nuestros hijos. Pero luego a dar paso a la etapa en la que sienten que nos equivocamos muy seguido y comienzan a avergonzarse de uno y hasta considera que somos el enemigo. Y luego la etapa en la que ellos sienten que son mejores que nosotros, que nos han superado, que ya no nos necesitan. Para llegar a la etapa en la que hacemos conciencia en que nuestros padres tienen razón. Para terminar en la etapa de ‘cómo extraño a papá’. No podemos olvidar que no tendremos todo el tiempo a nuestros hijos con nosotros, ellos deben de volar, y nuestra meta debe ser sembrar en ellos buenos valores y darles herramientas para que emprendan el vuelo muy alto.
Dios, nos considera valientes, y cada hijo que te da es una flecha en tus manos (Salmos 127:4). Y es que un valiente llega a un punto, y desde ese punto pretende llegar a una meta o blanco específico, que por cierto no alcanzará físicamente, sino a través de la flecha que lance. Como padres, hemos llegado a un punto, y nuestro propósito debe ser que nuestros hijos partan de allí hacia más adelante y más alto.

4. Un Hijo Bastante Astuto
Uno de los momentos más difíciles en el caso, es cuando Lucy ya está bajo custodia, y Sam sólo puede visitarla 2 veces a la semana por sólo 2 horas. El tiempo termina, Lucy pide ir al baño y se escapa, y engaña a su papá diciéndole que les han dado permiso de ir al parque.
Si ves la película te podrás identificar con Sam, por todas aquellas ocasiones en las que tu hijo(a) te pidió permiso para una cosa y se fue a hacer otra. Cuando descubriste que se iba de pinta o no entraba a clases. O por fin descubriste que tenía novio después de que te lo negó no sé cuántas veces. Creo, que has descubierto que no necesitas estar en la condición física de Sam, para que tu hijo te vea la cara.
Pero ¿qué no tú y yo hicimos alguna vez lo mismo? El punto importante es crear o restaurar el ambiente propicio para la confianza. Te falló una vez, en vez de gritar y pelear, platica con tu hijo y trata de entender qué lo motivo a no confiar en ti: temor a que le dijeras no, pensó que no le entenderías, pensó que le gritarías como quizás estuviste a punto de hacerlo o lo has hecho anteriormente, porque pensó que te ayudaría haciendo eso, etc. Y entonces busquen una solución juntos. Para que no pase de nuevo y para tratar de resolver lo que quiso resolver.

5. Un Hijo Que Tan Sólo Quiere Amor
Pero bueno, no todo es malo. Lucy entendía el hecho de que su padre fuese ‘diferente’, y daba gracias por ello. ¿Por qué? Porque a pesar de que no podía ir a lugares nuevos, o intentar cosas diferentes con su papá (porque se alteran al no tener control sobre algo nuevo) él  siempre tenía tiempo para ella; era diferente a los demás papás porque era un papá que iba al parque con ella; era diferente a los demás porque era un papá que jugaba con ella; era diferente a los demás porque era un papá que le leía cuentos y la animaba a superarse y a superarlo; era diferente a los demás porque era un papá que superó su estado físico para conseguir una excelente abogado, un mejor empleo, una mejor casa, enfrentar a un abogado cruel, superó cada adversidad y todo con tal de estar con ella.
¿Qué estás dispuesto a hacer con tal de demostrar amor a tu hijo? ¿Sacrificarías tiempo de tu trabajo para estar con tus hijos? ¿Sacrificas tus deseos y gustos para poder estar en lo que a ellos les gusta? ¿Sacrificarías tu propio dinero a fin de poder tenerlos? ¿Sacrificarías tu propia comodidad por ellos? Tú y yo tenemos hijos que están necesitados de amor, más que todo lo demás que podamos darles. Nuestros hijos quieren nuestro amor.

Conclusión
Yo soy Sam era la frase que constantemente repetía este maravilloso personaje. Creo que yo, identificándome con él, diré: ¡Soy Un Papá! Porque sí, me siento muchas veces abrumado con tal responsabilidad, sin saber a veces qué hacer o qué decir, llego a sentirme con un retraso y con miedo a cometer terribles errores. Pero también he aprendido a reconocer mi necesidad y pido ayuda a amigos, a líderes, a guías pero sobre todo a DIOS, quién es mi ejemplo a seguir como Padre. Sé que mis hijas muchas o pocas veces, no importa, intentarán verme la cara, pero pediré a Dios sabiduría y amor para hablar con ellas y exhortarlas y corregirlas. Pero me dispongo a ser un padre, con la ayuda de Dios, porque TODO lo puedo en Cristo que me fortalece, a enfrentar mis temores, a sacrificar muchas cosas con tal de demostrar siempre el amor que tengo a mis hijas, a estar con ellas para jugar y cuando me necesiten; e impulsarlas a alcanzar grandes cosas en la vida, a ir más lejos de lo que yo he llegado. 

¡Dios mío! ¡Yo Soy Julio! Y ¡Soy Un Padre! ¡Ayúdame!, porque quiero que mis hijas vean en mí tu reflejo y se dispongan ser quien tú quieres que sea, e ir a su lado todo el tiempo que me lo permitas.
Julito Julito Author
Cecilio Gómez Bolán dijo...

!Señor, Yo soy un Padre ! y no dejes que se nos olvide, ni dejes que esto sea para nuestras vidas una carga sino todo lo contrario, que con nuestras manos demos bendición a nuestros hijos y con nuestro testimonio hagamos de sus vidas algo agradabla a Dios

Saludos Amado amigo DTB / Cecilio GB

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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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