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¿Por Qué No Puedo Dejar De Hacer Lo Malo?

¿Por Qué No Puedo Dejar De Hacer Lo Malo?
¿Te ha pasado? Tú estás tranquilo(a), decidido a hacer las cosas bien, a ser mejor hijo(a), a echarle ganas a la escuela, a ser fiel a Dios y no pecar más. Pero, sin sentir cómo o en qué momento, tienes enfrente la tentación, buscando la manera de hacerte caer y falles en tu decisión.

1. ¿CÓMO CAEMOS EN LA RED DE LA TENTACIÓN?
• Por Estar En El Lugar Incorrecto (Prov 7:8). Andar en el lugar equivocado y además peligroso es el problema número uno. Difícilmente podremos salir ilesos si te acercas demasiado al fuego. Pediste permiso para hacer tarea pero te vas a otro lugar, estar en otro lugar a la hora de estar en escuela, una fiesta en la que hay mayores de edad, un lugar en el que hay bebidas alcohólicas o drogas yendo y viniendo, visitando sitios con contenido sexual, etc. Evita los lugares incorrectos para evitar la tentación.
• Por Estar En La Hora Incorrecta (Prov 7:9). Combinación terrible, lugar incorrecto a la hora no conveniente. Quienes buscan su perdición ellos crean esta combinación. Altas horas de la noche en un lugar solitario con el novio(a); altas horas de la noche en un cuarto a solas con web cam y chateando; estar acompañado en casa en horas en que no está ni mamá ni papá; etc.
• Por Prestar Demasiada Atención A Lo Que Despierta Nuestras Pasiones (Prov 7:21). El joven de la historia narrada en proverbios cometió el error de estar demasiado tiempo escuchando la propuesta pecaminosa de la mujer. El mismo error que cometió Eva (Génesis 3:16). Cada vez que tengas enfrente algo que despierte tu pasión, no te quedes ni un segundo más, ¡huye!
• Por Permitir Pequeñas Cosas Que Creemos No Afectará (Prov 7:22-23). Este joven permitió una plática ‘erótica’ creyendo que no pasaría nada malo. Pero su conciencia fue cautivada. Muchas de las veces que fallamos fue por permitirnos ‘pequeñas cosas’ que creemos no afectarán, sin darnos cuenta que van debilitando nuestra fe, espiritualidad, convicción, fidelidad y amor al Señor. Estas pequeñas cosas nos llevarán a la derrota y casi segura destrucción.
• Por Creer Que No Hay Peligro Por Hacerlo Una Sola Vez. Los gusanos de seda se alimentan de pequeñas mariposas atraídas por la luz. Estos gusanos sueltan la seda que comienza a reflejar luz y entonces las mariposas quieren acercarse a ver que es, sin darse cuenta pronto sus alas están atrapadas en esos hilos de seda y sin sentirlo el gusano ahora está cerca y se la devora. Una sola vez es más que suficiente para fallar e incluso no poder levantarte más. Reconoce que el peligro acecha.

2. ENTONCES, ¿QUÉ HACEMOS?
La gran noticia es que sí podemos vencer la tentación: 1 Corintios 10:13. Y es que Dios siempre se hace presente para ayudarnos y fortalecernos en la hora de la prueba. Toda la tentación es humana, por tanto el hombre puede lidiar con ella, y con toda tentación hay una salida, así que sí es posible huir. ¿Cómo le hacemos?
• No Te Confíes. Si confiamos demasiado en nosotros mismos vamos a caer fácilmente. Son muchos los chicos que pensaron: “A mí no me va a pasar”, antes que le ocurrieran las cosas. Aprendamos a depender de Dios y no en lo que sientes (‘si se siente bien es porque es bueno’), porque tu corazón es engañoso (Jeremías 17:9).
• No Te Auto Debilites. Juntarte con amistades que te motivan a hacer lo malo, actitudes peligrosas, ir a lugares no edificantes, escuchar o leer ciertas cosas, todo eso te irá debilitando hasta llevarte a la derrota. Por eso Pablo le decía a Timoteo “cuídate de ti mismo” (1 Timoteo 4:16), porque muchas veces nos dejamos llevar por nuestros motivos egoístas y carnales.
• Reconoce Tus Áreas De Tentación Y Fortalécete. Tienes que ser honesto y trasparente con Dios y contigo mismo, identificar los puntos más frágiles de tu vida, los blancos favoritos de satanás. Es hasta que lo admitas delante de Dios, que te pondrás a trabajar para ser fuerte y vencer la tentación.
• Aléjate Y Cuéntaselo A Quién Más Confianza Le Tengas. Por alguna extraña e ilógica razón, nos gusta juntarnos con quienes acentúan nuestras debilidades e imperfecciones, en vez de juntarnos con quienes nos animen y fortalezcan a hacer lo bueno. ¡Cámbiale! Busca amigos que te fortalezcan y corta con aquellas amistades que te hunden.
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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