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Es Que Soy Bien Sentido

Es Que Soy Bien Sentido
¿Por qué nos cuesta tanto perdonar? ¿Por qué nos resentimos tan fácilmente?
Descubre cómo puedes superar el problema del resentimiento.

El resentimiento es lo que nos hace volver una y otra vez a los sentimientos negativos, producidos por las acciones o actitudes de otros en nuestra contra. Alguien resentido se queja de lo mismo una y otra vez, a través de los años.

1. ¿POR QUÉ EL RESENTIMIENTO?
• Alguien Muy Importante Para Nosotros Nos Defrauda. Esto nos deja una herida muy grande. Es que generalmente tenemos expectativas de las personas que nos interesan, y cuando éstas fallan o nos quedan mal, reaccionamos ofendidos o resentidos. Algunas veces se superan, pero otras más no y permitimos que la relación se termine.
• Alguien Obtiene, Sin Mérito Alguno, Lo Que Nosotros Anhelamos. Cuando sucede esto duele, hiere nuestros sentimientos. Pero ojo, esto sucede y sucederá muchas veces en la vida. Aprende a lidiar con ello. No compares tu esfuerzo, tus habilidades e incluso tus motivaciones con las de otras personas. No puedes olvidar lo que Biblia dice en Romanos 9:16.
• Alguien Se Porta Mal Y No Recibe Castigo. David, en sus salmos hacia el mismo reclamo una y otra vez (Salmo 94:1-2). Y es que no es fácil ver que los injustos y malos prosperen, sobre todo cuando nos lo echan en cara. Incluso dudamos y preguntamos si vale la pena seguir intentando ser bueno, pero lo mejor que podemos hacer es seguir la sugerencia del: Salmo 37:5.
• No Somos Correspondidos Por Nuestras Buenas Acciones. Como nos hiere el hecho de que no aprecien o agradezcan lo que uno hace por los demás. Incluso llegamos a sentir lástima de nosotros mismos. Pero no olvides que el amor es sufrido y benigno, no busca lo suyo, no se irrita, ni guarda rencos (1 Corintios 13:4-5). Así que cuando hagas algo por amor, no esperes recompensa de los hombres, sino de Dios (Colosenses 3:23-24).
• No Ser Comprendido Por Los Demás. Como duele que los demás no entiendan nuestros buenos motivos e intenciones; que sean indiferentes cuando nosotros sufrimos; que nuestras luchas y penas pasen sin que nadie más lo note.

2. ¿CÓMO SUPERO EL RESENTIMIENTO?
• Fija Tu Atención En Lo Que Estás Pasando, No En La De Los Demás. Nos resentimos mucho por estar pendientes o con la atención demasiado fija en quienes nos rodean. Tratamos de descubrir los motivos o supervisando las acciones de los demás. Sospechamos ¿Por qué me dijo esto? ¿Notaste que me quedó viendo feo y que su tono de voz tenía un no sé qué, que qué sé yo? Mejor sigamos el consejo que Dios nos da: Proverbios 4:25-27.
• Siempre Espera La Justicia Divina. No te peles con Dios por las injusticias de la vida, o por causa de los eventos que consideramos humanamente injustos. Presta atención a lo que dice el Señor en el Salmo 37:1-7.
• Aprende A Dar Sin Recibir. Hay un gozo indescriptible cuando hacemos eso. El Señor Jesús fue un claro ejemplo de eso, dio su vida sin esperar a cambio algo. Comienza a dar a los demás sin esperar recompensa de ellos, si alguna recompensa puedes esperar, será de parte de Dios (Hechos 20:35).
• Bendice A Tus Enemigos. Hay una alegría inexplicable al hacer esto, por eso el Señor Jesús lo enseñó (Mateo 5:43-45). Cada vez que actúes así verás que el resentimiento no podrá entrar.

CONCLUSIÓN
Lo que definitivamente cura el resentimiento es Amar a quienes no nos aman. Y es que nos habituamos a amar a quienes nos aman, pero Jesús enseñó que debemos amar a aquellos que no nos aman (Mateo 5:46). Amar a quienes nos aman es algo egoísta y mezquino. Pero aquél que ama incluso a los que no le aman, aprende a amar de verdad y se cura del resentimiento.
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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