Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

Se Terminó... Por Mi Culpa... ¿Qué Hago?

Se Terminó... Por Mi Culpa... ¿Qué Hago?
¿Le llamo? ¿La busco? ¿Le mando regalos? ¿Le ruego? ¿Lo saco con otro clavo?
En el afán de recuperar una relación, terminamos haciendo cosas que en vez de ser favorables, pueden lograr que se empeoren las cosas. ¿Qué hacer entonces?

Cuando perdemos una buena amistad, una relación de noviazgo, o hasta el matrimonio. Intentamos, de todas formas posibles, restaurar la relación, pero hay algo que quizás no has tomado en cuenta, que las relaciones no son como los aparatos electrodomésticos, que basta con llevar a un técnico y ya quedó. Estás tratando con personas, y lo que puede parecer bueno y oportuno en un momento quizás no lo sea, y al hacerlo en vez de mejorar se empeoran las cosas. Por ejemplo:

■ Perseguir a la persona con promesas. Ruegas, y hasta prometes cosas que ni sabes como cumplir, y algunas de ellas son imposibles de cumplir por la desesperación. Quizás logres que vuelva con tantas promesas, pero muy pronto tú te cansarás y volverás a ser como antes, a hacer lo mismo que causó el problema y ahora el resultado será mucho peor.
Reclamar y/o amenazar. Y es que cuando las promesas no funcionan, algunos llegan al punto de amenazas: “Si me dejas me quito la vida”, “Te quitaré a nuestros hijos, la casa, lo que sea”, “Si todo esto es por tu culpa”, etc. Tener a alguien a tu lado por compasión o manipulación no es lo mejor.
Tratas de comprar la relación. ¿Qué me dices de estar enviando una y otra vez regalos a la persona? Regalos que ni quiere y ni los acepta, o intentar pagar sus cuentas, etc. En vez de recuperarla la ofendemos más. Provoca una acción de repudio.
Retar a la otra persona. Hacer cosas que la hieren, disgustan o producen celos o malestar a la otra persona, típica conducta errónea de quienes están desesperados por recuperar una relación perdida. Cosas como correr chismes o rumores acerca de la imagen de la otra persona, dañando su reputación y prestigio personal, familiar o profesional.
Intentar devolver mal por mal. Cuando no superamos la crisis pensamos “Hazle tú lo mismo”. La verdad es que si la otra persona nos defraudó, devolver el golpe o lanzar la piedra no ayudará en nada a sanar la situación; lo que si puede provocar es que si había una mínima oportunidad, ahora ya no la haya.

Pero ¿entonces qué?, ¿se puede hacer algo o ya está todo perdido? ¡Por supuesto que se puede hacer algo! Pero como dice la Biblia: “Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora” (Eclesiastés 3:1). Así que aquí te van algunos tips para intentar recuperar una relación de la mejor manera:

Dale tiempo a la otra persona. ¡Ah qué difícil!, porque somos impacientes, pero no puedes olvidar que el paso del tiempo puede ayudar a sanar y restaurar las ofensas y heridas. Incluso te ayuda a pensar mejor las cosas, porque con la cabeza fría se piensa mejor.
Haz frutos dignos de arrepentimiento. ¡Es más fácil decir que hacer! Es más fácil prometer que se cambiará, pero lo que realmente importa es DEMOSTRAR ese cambio. Tu comportamiento debe ser diferente, pero entiende que el cambio no se da de la noche a la mañana. Sé paciente.
Si se puede restituir algo, ¡hazlo! Un hombre consciente de sus errores dijo lo siguiente: “Si en algo he defraudado a alguno, se lo devuelvo cuadruplicado” (Lucas 19:8). No evadas tu responsabilidad, al contrario, aceptar honestamente tu culpa y haz alguna restitución de lo que se pueda. Esto ayuda porque es más fácil esconderse detrás de excusas como “fue sin querer”, “yo no lo busqué”, a dar la cara a pesar de lo que pueda pasar.
Corrige tu vida. ¡Ya sé! Quieres que Dios cambie a tu amigo(a), esposo(a), novio(a), ¡pero tú no estás dispuesto a cambiar! Te lo diré así o más directo: ¡cambia! Hay quienes quieren recuperar una relación pero no quieren ellos cambiar. ¡Eso es ilógico! Si queremos ver resultados diferentes, tenemos que cambiar la fórmula. Quizás has pedido ayuda a Dios para recuperar una relación, hoy Dios te dice, primero VOY A TRATAR CONTIGO.
Finalmente No manipules. No te valgas de amigos para que intercedan por ti, para que le hablen bien de ti, enfrenta tu responsabilidad. ¡Espera resultados!
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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