Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

Cómo Dejé De Ser Un Looser

Cómo Dejé De Ser Un Looser
¿Cómo podemos superar traumas? ¿Cómo podemos dejar esos sentimientos de vergüenza, de ineptitud, de fracaso?
Descubre porqué David pedía una señal de bodad de Dios en su vida para avergonzar a los que lo aborrecían.

Muéstrame una señal de bondad, Para que la vean los que me aborrecen y se avergüencen, Porque Tú, oh SEÑOR, me has ayudado y consolado. (Salmo 86:17)

Mi época de secundaria no fue la mejor que digamos. Aunque nunca tuve malas calificaciones siempre me sentí un gran looser. Porque no tenía novia, porque algunos grandulones me pegaban, hubo ocasiones en que tenía que darles mi “recreo” o mi “lunch” para que no me golpearan. Las chicas no me pelaban, algunas hasta se burlaron cuando les pedí que fuesen mi novia. Tuve unos apodos horribles. Pero a tan sólo diez años después, un gran cambio había en mi. Ya no era el “tontito” ni el hazmerreír de los demás. Ahora podrán ver una persona llena de gracia y encanto, y que además trasmitirá algo bueno a las personas. Más de alguno se ha acercado a preguntarme que fue lo que me pasó, y sólo puedo responder: “Tengo a Cristo en mi corazón”.

Cristo cambia las vidas. Él nos regresa aquello que nos fue quitado. Atrae la atención de las personas hacia nosotros, para que podamos guiar su vista a Cristo. Cuando los demás ven el milagro que Dios ha hecho en nuestras vidas, comienzan a desear aquello que ahora tenemos. Dios comienza a trabajar a través de nosotros para alcanzar a otros. Así que dispón tu vida para su útil a los propósitos del Señor.
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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