Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

El Joven Rico

El Joven Rico
¿Crees que el cielo se gana portándote bien?
Descubre lo que aprendió un joven que toda su vida había sido bueno

Un joven le preguntó: Maestro bueno, ¿qué debo hacer para tener la vida eterna? Jesús le respondió: ¿Por qué dices que soy bueno? Dios es el único que es bueno. Tú ya conoces los mandamientos: "No cometerás adulterio, no mates, no robes, no digas mentiras para hacerle daño a nadie, respeta a tu padre y a tu madre". El joven le dijo: Todo esto lo he cumplido desde siempre. Jesús le respondió: Hay una cosa que todavía no has hecho: vende todo lo que tienes y repártelo entre los pobres. Así tendrás un tesoro en el cielo. Cuando lo hayas hecho, ven y sígueme. Al oír esto, se puso muy triste, pues era muy rico. (Lucas 18:18-23)

En la Biblia aparece un personaje que me llama mucho la atención porque me recuerda a Julito en su época de adolescente. Un joven que se acercó a Jesús y le preguntó algo realmente importante: “¿Qué debo de hacer para heredar la vida eterna?” O sea, ¿qué debo hacer para ganarme el cielo? Este era un joven que vivía de una manera muy recta, él mismo se consideraba un hombre con bastante moral porque guardaba los mandamientos de Dios. Es decir, no era un joven malo, sino todo lo contrario. Pero tenía un grave problema, creía que las buenas obras o hacer algo es lo que trae salvación. Fue por eso que se atrevió a preguntar a Jesús qué más podía hacer para asegurar su lugar en el cielo, total todo lo que Dios pedía ya lo había hecho.

Y aquí vino la “gran decepción”, y es que es una gran mentira creer que el cielo o la vida eterna se ganan con hechos o con nuestros propios esfuerzos. Es que el problema no es que cometamos pecados o no, el problema es la naturaleza que heredamos (Romanos 5:12), una naturaleza pecaminosa, que aunque puede hacer cosas buenas, en el corazón solemos tener cosas malas: ira, rencor, avaricia, orgullo y soberbia, etc. Y no existe nada que podamos hacer que pueda quitar esa naturaleza de nosotros. Es decir, la triste historia de los hombres es que todos deben morir, es decir vivir la eternidad sin Dios. Pero la gran noticia es que ese futuro sin esperanza cambió. Porque Dios Padre tuvo misericordia de los hombres y buscó la manera de llevarnos al cielo (Juan 14:6).

Y es que Dios al crearnos a su imagen y semejanza, nos creó para tener vida eterna. Y aunque nuestro cuerpo físico perecerá, nuestro espíritu vivirá eternamente. La pregunta es, dónde querrás pasar la eternidad: con Dios en el cielo, o separado de Él para siempre (Mateo 25:34,41)

El joven rico tenía una noble intención, ganarse el cielo. Y aunque hacía buenas obras, el problema en su corazón (avaricia, el amor a sus riquezas) no le permitió darse cuenta que ganarse la vida eterna era más sencillo de lo que pensaba: tan sólo necesitaba seguir a Jesús porque Él es el Camino. Este día recibe en tu corazón a Jesús, comienza a seguirle y verás como Él comienza a quitar de tu corazón ira, odio, tristeza, dolor, sufrimiento, avaricia, lujuria, y todo aquello que hasta ahora, no te permitía heredar la vida eterna.
Julito Julito Author
hoghivaoc_10 dijo...

:D

la biblia lo muestra "es mas facil meter un camello en el agujero de una aguja que un rico entrar en el reino de los cielos" ademas no podemos servir a las rikezas i a Dios ... pues tambn la palabra nos mueetra ke no se puede servir a 2 reyes.. o sirves a uno y kedas mal kon el otro .. o ke de una fuente no sale awa fria i caliente .. a si ke o eres frio o caliente..

es algo ke claremente se nos muestra en la palabra..

Tus temas son de mucha bendicion.. recuerdas cosas jeje

DTMM.. :D

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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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