Transfórmate.
renovando tu manera de pensar

Es Cuestion De Vivir Creyendo

Me he topado con muchas personas que aseguran vivir por fe. Y cuando les he preguntado, ¿por qué lo dices? Entre las respuestas: "Porque he hecho mía cada promesa de Jesús declarándolas a mi favor". Promesas como: "Yo y mi casa seremos salvos, cada mañana y cada día yo declaro por fe que mi esposo o mi hijo o mi papá es un gran siervo de Dios" "He declarado por fe que yo soy sano de tal o tal enfermedad". Y entre muchas otras promesas más de Jesús. Pero, ¿será eso vivir por fe? ¿No se parece eso mucho al "pensamiento positivista", casi casi creyendo que atraerás "con palabras" lo que más deseas?

Y es que me he sorprendido mucho cuando les digo: "Supongo entonces que tratas a tu esposo o a tu hijo o a tu papá cada vez que llegan a casa como tratarías a Dante Gebel si éste viniera a tu casa"; y entonces cambia la situación diciendo: "¡No! Como crees si está viniendo de estar pecando. Al contrario, le exhorto con la Palabra de Dios a que deje de vivir en el pecado". Obvio, ese exhorto en realidad no proviene de un deseo de corregir, sino de sacar la frustración de no VER cambio alguno en la persona. ¡Eso no es vivir por fe!

Supongo que conoces la definición de FE que está en Hebreos 11:1. Y por más que le he buscado, no veo por ningún lado que fe sea "declarar" lo que no es como si fuera. En todas las versiones he leído que es tener la certeza, la convicción. Entonces, fe es estar totalmente seguro de que uno va a recibir lo que espera. Es estar convencido de que algo existe, aun cuando no podamos verlo. En pocas palabras, fe es vivir como si ya tuvieras la promesa de Jesús, aunque no la veas. Permíteme darte un buen ejemplo de esto en Juan 4:44-53:

"Después de estar dos días en aquel pueblo de Samaria, Jesús y sus discípulos salieron hacia la región de Galilea. La gente de Galilea lo recibió muy bien, porque habían estado en la ciudad de Jerusalén para la fiesta de la Pascua y habían visto todo lo que Jesús hizo en aquella ocasión.
Más tarde, Jesús regresó al pueblo de Caná, en Galilea, donde había convertido el agua en vino. En ese pueblo había un oficial importante del rey Herodes Antipas. Ese oficial tenía un hijo enfermo en el pueblo de Cafarnaúm. Cuando el oficial supo que Jesús había viajado desde la región de Judea a Galilea, fue y le pidió que lo acompañara a su casa y sanara a su hijo, pues el muchacho estaba a punto de morir.

Jesús le contestó: --Ustedes sólo creen en Dios si ven señales y milagros.
Pero el oficial insistió: --Señor, venga usted pronto a mi casa, antes de que muera mi hijo.
Jesús le dijo: --Regresa a tu casa. Tu hijo vive.

El hombre creyó lo que Jesús dijo, y se fue. Mientras regresaba a su casa, sus criados salieron a su encuentro y le dijeron: "¡Su hijo vive!" El oficial les preguntó a qué hora el muchacho había empezado a sentirse mejor, y ellos respondieron: "La fiebre se le quitó ayer a la una de la tarde". El padre del muchacho recordó que a esa misma hora Jesús le dijo: "Regresa a tu casa. Tu hijo vive". Por eso, el oficial del rey y toda su familia creyeron en Jesús."


Esto es FE. Este hombre tenía un hijo enfermo gravemente. Así que fue a buscar a Jesús y cuando lo encontró, le rogó que lo acompañara a Cafernaúm, que estaba a 8 horas de distancia de donde se encontraban, Caná. Chécate esto:

1. Primero, Jesús dijo: Ustedes no van a creer sin señales. Es decir, le dio una negativa de entrada. ¿Cuántas veces has pedido al Señor algo y no te respondió un sí inmediatamente? El Señor sabe el momento más adecuado para dar la Palabra que responderá a tu ruego. El problema es que muchos de nosotros, nos rendimos ante la negativa y nos alejamos antes de escucharla.

2. Segundo, Jesús dijo: Regresa a tu casa (no dijo vamos). Es decir, no le respondió como él pedía. ¿Cuántas veces no te has dado cuenta que Jesús ya dio la respuesta, pero no fue exactamente como tú lo pediste? Él conoce la mejor forma de resolver tu problema. El problema sería frustramos porque no vemos la respuesta tal y como nosotros queríamos. Pero recuerda, el Señor sabe lo que es mejor y la mejor forma.

3. Tercero, Jesús dijo. Regresa a tu casa. Tu hijo vive. Le invitó a irse a casa tan sólo creyendo en Su Palabra. No se trataba de que el funcionario del rey iría todo el camino "Mi hijo por fe está sano" "Mi hijo por fe está sano". Se trataba de vivir creyendo la Palabra que recibió de Jesús confiado en que al llegar a su casa "Su hijo saldría a recibirle". Tanta fue su confianza, que esa noche durmió tranquilo sabiendo que al otro día vería a su hijo sano. Porque el camino de regreso a casa era de 8 horas, la palabra la recibió a la una de la tarde, y en 5 horas, el sol se ocultaría, no podría seguir viajando corría grave peligro en el desierto (te recuerdo que no había terminal de autobuses). Pero este hombre vivió de acuerdo a la Palabra recibida.

¿Cuántas veces "declaramos" por fe una promesa del Señor, pero no podemos dormir tranquilos? Entonces, no estamos viviendo creyendo la Promesa de Jesús. Es que una cosa es tener una fe de labios solamente, y otra cosa es VIVIR por fe. "Declarar" por fe para muchos se ha convertido en algo así como, "Yo lo digo y Jesús tiene que hacerlo". Pero el Señor demanda VIVIR por fe, yo creo y vivo de acuerdo a esa Palabra. Es decir, "Jesús lo ha dicho y yo voy a vivirlo".

Si Jesús te dice "tú puedes caminar sobre el agua" como a Pedro, entonces busca un charco y camina sobre el agua, y no solamente te la pases declarándole a todos "Yo por fe camino sobre el agua".

Si Jesús te dice "tu fe moverá esa montaña de problemas" "el mar de problemas que tienes enfrente se abrirá"; entonces camina de frente confiado en que esa montaña se moverá y ese mar se abrirá en cuanto pongas un pie dentro de él.

Recuerda, el Señor no siempre responde ¡sí de inmediato! Y muchas veces Su respuesta no se parece en nada a la forma en que creíamos que nos respondería. Pero sea como sea, El demanda que VIVAS de acuerdo a Su Palabra y a Su Promesa. Porque llevará un pequeño tiempo el ver la respuesta, tal como este hombre tuvo que esperar hasta el siguiente día para ver a su hijo sano. El tiempo que sea que tarde, no desesperes, la Promesa se cumplirá, mientras tanto vive creyendo en Su Palabra.
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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