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¿Qué Hacer Cuando Me Ofenden?

¿Qué Hacer Cuando Me Ofenden?
¿Pasar por alto la ofensa? ¡Qué fácil suena! Pero qué difícil llevarlo a la práctica.
Si hay algo difícil de pasar por alto, es precisamente una ofensa. Pero sinceramente, nuestra reacción ante una ofensa no ha sido la mejor, y en vez de mejorar la situación la hemos empeorado, ¿a poco no?

Dios dice: Las personas sensatas no pierden los estribos; se ganan el respeto pasando por alto las ofensas (Proverbios 19:11). Pero, ¿Por qué nos cuesta pasar por alto una ofensa y restaurarnos de la herida que nos han causado?

1. ¿POR QUÉ ES DIFÍCIL?
Demasiada Sensibilidad.
Algunos se resienten con facilidad y tienden a dejarse ofender por quienes le rodean. Tienen la tendencia de magnificar el hecho de que no le hayan saludado, le dirigieran la mirada, etc., y entonces permite o deja que le ofendan

Vivir A La Defensiva. Se anda buscando enemigos en todas partes. “¿Por qué me miró así? ¿Qué me habrá querido decir?” Vive su propia “santa inquisición”, encontrando brujas por todas partes, sospecha de todos y eso bloquea, confunde e impide cualquier relación o hasta las pierde.

Tendencia A Airarse. Debido a experiencias traumáticas pasadas, reaccionamos de manera exagerada. Nos enoja, desespera e incómoda el cómo es la otra persona o actúa.

Por Ser Demasiado Idealista. Aunque puede ser una virtud que nos permita superarnos y alcanzar grandes metas. Si no lo ponemos en la medida correcta nos sentiremos constantemente heridos y defraudados por los demás. Y entonces algunos se vuelven tiranos con los amigos, o manipuladores o simplemente los pierden y se quedan solos.


2. ¿QUÉ PUEDO HACER?
Ponte en el lugar del ofensor.
“¿Será que está pasando por un mal momento y por eso se portó así conmigo? ¿Será que ya traía problemas y ya conmigo fue la gota que derramó el vaso?” Nosotros también tenemos momentos malos, quizás la otra persona estaba en uno de esos días.

Se objetivo. No permitas que tus emociones y sentimientos dominen ese momento. No tomes las cosas de manera personal, muchos ni siquiera tenían la intención de ofenderte. Pudo ser cualquier persona.

No andes sospechando de todos. No podemos saber con certeza las intenciones o motivos de las personas. Pero a veces creemos que tuvieron una mala y perversa motivación. Podemos juzgar mal y malinterpretar las intenciones y terminar rompiendo una buena amistad.

Vivir y dejar vivir. Muchos dejan de vivir por estar dando vueltas a lo que pasó y estar ahora pendiente de la vida del ofensor (a fin de descubrir sus intenciones).


CONCLUSIÓN
El Perdón es un purificador de tu propia vida.
Así que es necesario aprender a perdonar al ofensor.
Cuando tú perdonas, el más beneficiado eres tú.
Perdonar no es “hacer de cuenta que nada pasó”, al contrario es reconocer que hay molestia, una herida, dolor, frustración, etc., pero que decides tratar de entender a esa persona, y que en vez de desearle un mal o que por justicia reciba lo que debe recibir, le deseas algo bueno y pedir a Dios que le vaya bien.

La paz que tanto anhelas llegará por fin, sin importar lo que haya sucedido, o que tan grande fue la ofensa, perdona y vas a experimentar paz.
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Soy Julio César Cruz Ocaña, mejor conocido como Julito, y junto con mi esposa somos pastores de adolescentes del Centro Cristiano Filadelfia en Chiapas Mexico. ¿Te interesa saber mi edad? Soy de 1978 y tuve la oportunidad de conocer a Cristo desde los 16 años y es lo mejor que me pudo haber pasado, ya que ahora disfruto de la vida plena y abundante que solo Jesucristo puede dar. Estoy casado (desde el 2003) con una maravillosa mujer a través de la cuál el Señor me ha bendecido: Ciria; y con quien tengo la dicha de tener dos hermosas niñas: Ana Belén y Vania Daniela. Y juntos servimos al Señor cuidando y pastoreando a un montón de hijos e hijas adoptivos (mis juniors).

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