Santa Locura

Traté de ignorar una y otra vez esa voz en mi corazón, pero
sin éxito alguno. Finalmente accedí, pero comencé a hacerle plática a la joven.
Al final descubrí que ella había quedado embarazada, su novio la abandonó, y
sus padres la corrieron de su casa. Ni siquiera en la iglesia a la que solía
ella asistir la apoyaron. Una y otra vez le metieron la idea a la cabeza de que
su bebé venia ‘maldito’, porque fue concebido en pecado. (Dicho sea de paso,
todos somos concebidos en pecado, no hay ningún justo y santo entre los seres
humanos, así que no entiendo mucho la lógica de esa expresión).
Terminé pidiendo perdón a Dios porque no haber hecho las
cosas tal como me las puso en el corazón. Sin duda alguna hubiera sido más
clara la imagen y la acción de que alguien que no la conocía hubiese bendecido
a su bebé, que las mil y un explicaciones que tuve que darle para que supiese
que el Señor consideraba a su bebé una bendición.
Esto me hizo recordar a cierto profeta (debo aclarar, no me
estoy considerando ni autonombrando profeta) a quién Dios en una ocasión le
pidió que se presentase pelón y una tercera parte de su cabello lo quemara, la
otra tercera parte la cortase y la última la arrojase al viento (Ez 5:1-4) ¿Qué loco? Más loco fue que
otro día Dios le pidió que hiciera su mochila para irse como se van los
exiliados, pero en vez de salir por la puerta de la muralla, hiciese un gran
hueco y por allí saliera (Ez 12:1-7).
¿Qué loco? ¡No! Más loco aún que un día lo puso a hacer ‘pan a la estiércol’
(Dios le pidió que cosiese panes sobre estiércol).
¿Por qué? He descubierto que Dios hace grandes o extrañas cosas
para llamar la atención. Y usa ejemplos y acciones que quizás a nosotros,
quienes llevamos el mensaje, nos resulten ilógicas, locas o descabelladas. Sin
embargo, al receptor, le resulta tan obvia esa verdad que no puede negar el
hecho de que es Dios quien le habló.
Y ¿es posible discernir si viene de Dios o no? ¡Claro! Dios
siempre busca ‘bendecir’ (no lanzar maldiciones sin posibilidad de arrepentimiento),
toda acción o palabra que provenga del Señor (aunque parezca loca) siempre
edificará, exhortará y consolará. Así que la próxima vez que sientas que debes
hacer una locura, analiza y ora porque puede ser el Señor queriéndote usar.
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